miércoles, 8 de julio de 2009

Es posible vivir sin Dinero... REAL?

Comienzan a escucharse voces para un cambio redical de nuestra forma de ver la economía y la política monetaria que hoy conocemos, sera este el futuro...

JAPÓN, CAMPO DE PRUEBAS IDEAL

Abolir el dinero en metálico, ¿la siguiente política contra la crisis?

Destacados economistas coinciden en aplicar tipos de interés negativos para estimular el consumo y combatir la deflación. La última ocurrencia consiste en abolir el dinero en metálico (billetes) para implantar la divisa electrónica. Japón podría ser un marco ideal para el experimento.

Verano de 2007. Hace ahora casi dos años los móviles de los banqueros y principales ejecutivos del planeta comenzaron a echar humo. El impago en las conocidas hipotecas subprime se disparó hasta tal punto que a principios de agosto quiebran varios fondos de inversión en EEUU. En cuestión de horas el pánico financiero se transmitió como la pólvora, materializándose en fuertes caídas bursátiles y la congelación del mercado interbancario, en donde los bancos acuden para financiarse. Estalla la crisis crediticia.

Desde entonces, los acontecimientos se han ido sucediendo: quiebra de bancos, contracción del crédito, recesión, paro, caída de precios... Pese a que en un primer momento, las autoridades financieras y políticas se apresuraron a afirmar que la situación estaba bajo control y la entonces “crisis de liquidez” duraría apenas seis meses, la realidad ha sido tozuda. La “peor crisis económica desde los años 30”, según admiten ahora la mayoría de analistas, va camino de cumplir los dos años.

Antes del verano de 2007, casi nadie habría creído que en cuestión de meses, los bancos centrales inyectarían cientos de miles de millones de dólares a los granbes bancos del planeta; que estas mismas autoridades se convertirían prácticamente en el único prestamista del sistema financiero; que en un intento desesperado por reactivar el mercado crediticio, bajarían los tipos de interés a tasas muy próximas al 0%; que, siendo esto inútil, abogarían por “medidas no convencionales”, consistentes en comprar todo tipo de deuda (empresarial, bancaria y pública); que las grandes potencias económicas rescatarían e, incluso, nacionalizarían bancos y empresas...

Y, sin embargo, todo lo anterior ha acontecido. Pero la crisis continúa. Las medidas extraordinarias de la banca central no han funcionado. Ante esta situación, ya han surgido voces autorizadas que abogan por ir más allá.

La tómbola monetaria

Es el caso de Gregory Mankiw, prestigioso profesor de Harvard y autor de manuales sobradamente conocidos por los estudiantes de Económicas. El pasado abril, dicho académico abrazó una polémica propuesta, consistente en celebrar una especie de tómbola monetaria, eliminando dólares por sorteo para estimular el consumo. La idea, pese a ser surrealista, recibió el apoyo del Premio Nobel de Economía Paul Krugman. Ambos coinciden en la necesidad de aplicar un tipo de interés negativo con el fin de que los ciudadanos se desprendan de su dinero. Un efecto similar al que se produce cuando existe elevada inflación.

Krugman, el mismo que, en 2002, recomendó al entonces presidente de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan, crear una gran burbuja inmobiliaria para combatir la recesión económica que vivía EEUU tras el estallido de la burbuja de las puntocom.

El pasado mayo, Kenneth Rogoff, ex economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), se sumó a estos dos académicos, al afirmar que crear una inflación elevada es la receta ideal para combatir la crisis, aliviar el pago de la deuda y animar el consumo. Desde entonces, un banco central, el de Suecia, ha puesto en marcha una medida inédita, consistente en aplicar un tipo de depósito negativo (-0,25%) para que los bancos se vean obligados a prestarse dinero en el interbancario.

Según éstos y otros destacados economistas que asesoran gobiernos y organismos financieros internacionales, las autoridades monetarias aún pueden ir más allá. En mayo, Willem Buiter, profesor de la London School of Economics y economista jefe del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBDR, en sus siglas en inglés) publicó un artículo en el Financial Times, en donde igualmente abogaba por aplicar tipos de interés negativos. La cuestión es, ¿cómo?

El profesor Buiter, asesor de gobiernos, bancos centrales e instituciones internacionales daba su particular receta: “abolir el dinero en metálico”, aplicar un impuesto al dinero en circulación, o bien crear una moneda paralela a la oficial. La aplicación de alguno de estos mecanismos sería como contar con un tipo de interés nominal negativo. Es decir, incentivaría el consumo por parte de los ciudadanos ya que, en caso de no desprenderse de su dinero, perderían poder adquisitivo. Buiter presentó estas medidas en mayo al Banco Central Europeo.

Japón, dos décadas perdidas

Tales propuestas no sólo son teóricas. A mediados de junio, el prestigioso diario británico The Times publicaba un artículo de su corresponsal en Asia bajo el título: Abolir el dinero metálico (cash) para combatir la deflación. ¿Podría Japón convertir en realidad la ciencia ficción?

Tras casi dos décadas perdidas, Japón sigue inmersa en una profunda crisis económica. El riesgo de deflación (caída generalizada de precios) sigue presente, y su economía permanece estancada desde comienzos de los años 90. Desde entonces, las autoridades niponas han tratado de combatir su particular depresión económica mediante medidas muy similares a las que se están aplicando en la actualidad: tipos de interés cercanos al 0%, rescates bancarios, emisión masiva de deuda pública y grandes inyecciones de liquidez. ¿Resultado? Nulo. La economía japonesa permanece inerte. No logra crecer.

Según The Times, Japón podría ser el escenario ideal para experimentar una nueva política monetaria: la supresión del dinero en efectivo. Una medida de “ciencia ficción”, según admite un miembro del Banco de Tokio-Mitsubishi. El rumor ha comenzado a extenderse por las elites económicas y políticas de Tokio, según el diario británico.

Las autoridades financieras, al igual que los economistas anteriormente citados, consideran que el tipo de interés ideal para evitar la espiral deflacionista debería situarse en el -4% -la FED estima el tipo ideal en el -5%-. Algo inédito, pero posible, si se aplican las recomendaciones de profesor Buiter. Esto es, eliminar el dinero en metálico, para pasar a operar únicamente con dinero electrónico.

Japón cuenta con una ventaja en este sentido. La población nipona está muy avanzada en esta materia: el uso de tarjetas de crédito y del móvil es muy habitual en las transacciones comerciales.

Varios diputados del Partido Democrático Liberal (en el Gobierno) consideran que la abolición del dinero en efectivo, aunque “políticamente radiactivo”, podría ser “técnicamente viable”. Richard Jerram, economista del Macquarie Bank, señaló a los inversores que dicha propuesta se podría llevar a la práctica gracias a la “amplia penetración del dinero electrónico y las tarjetas de crédito en Japón”.

De hecho, se contemplan las otras alternativas: establecer un impuesto al dinero físico, o crear una nueva moneda paralela al yen. Según Jerram, medidas radicales, pero a tener en cuenta para el caso de Japón.

Sin dinero en metálico, el banco central tendría vía libre para controlar la política monetaria a su gusto. Según Jerram, de este modo, el banco central podría “imponer tasas positivas o negativas sobre activos no físicos”, ya que se eliminaría el señoraje que conlleva la emisión de billetes. Un paso más allá del tipo de interés del 0% actual. Ver para creer.

Extraído de LD: Libertad Digital
Cuando el dinero se convirtió en el FIN y dejo de ser un MEDIO

Porque no nos paramos a pensar un poco y nos daremos cuenta que el problema NO es si hay dinero en metálico o no lo hay, el problema esta en otro concepto, que es en el AHORRO, toda la vida se ha querido incentivar el ahorro, cuando lo que debemos incentivar es el CONSUMO, de esta forma lo únicos que se han enriquecido son los bancos ganando dinero con nuestros ahorros, porque se ha tomado como un fin al dinero cuando este es un medio para lograr ese fin, es decir si yo para producir un bien necesito un crédito para comprar las maquinas y pagar las nominas de mis empleados para financiar mis futuras ventas, además de estos costos le tengo que agregar el costo del interés del dinero prestado, lo que encarece el producto y eleva mi endeudamiento, pero además de eso si nos damos cuenta, el dinero no tiene fecha de caducidad ni se pasa de temporada por lo es el producto perfecto, no sucede así con el resto, por lo que si nos paramos a pensar comprenderemos que el dinero debería tener una penalización para que circule y no se quede guardado bajo el colchón, haciendo que cada día sea más difícil conseguirlo por quien no lo tiene.
Creo que son buenas medidas a tomar por los gobiernos, la del interés negativo y la de la moneda paralela, ya que el dinero debe ser el medio para lograr vivir en armonía y no el fin de enriquecerse indefinidamente, este debe circular para que llegue a todo el mundo.

martes, 7 de julio de 2009

En Suecia se empiezan a aplicar tipos negativos

Como podemos observar los países reaccionan ante la crisis con diferentes armas e ideas. En este caso vemos que Suecia comienza a aplicar tipos de interes negativos en los depositos interbancarios, es decir ya no sirve colocar nuestro dinero a plazos, tenemos que utilizarlo o este pierde valor.

Extraído de LD (Libertad Digital)

SITÚA LA TASA DE DEPÓSITO EN EL -0,25%

Suecia va más allá: aplica tipos negativos para reactivar el crédito

El Banco Central de Suecia bajó el tipo de interés al 0,25%. La novedad radica, sin embargo, en la tasa de facilidad de depósito, situada en el -0,25%. Es decir, los bancos suecos tendrán que pagar para guardar sus depósitos. La medida pretende reactivar el interbancario.

Primero redujeron los tipos de interés a mínimos históricos para facilitar el crédito y reactivar el mercado. Después, los principales bancos centrales aprobaronmedidas "no convencionales", tales como la compra de deuda pública y corporativa. Sin embargo, la política monetaria aplicada hasta el momento ha fracasado en su intento de combatir la deflación y reactivar el mercado crediticio. Ahora, el Banco Central de Suecia (Riksbank) va más allá y sitúa la facilidad de depósito (lo que se paga por depositar el dinero en el banco) en tasas negativas.

La decisión se tomó el pasado jueves. En su nota oficial, el Riskbank afirma que la debilidad económica que sufre el país requiere "algo más de política monetaria expansiva". Así, tras situar el tipo de interés oficial en el 0,25%, el banco central sueco decidió bajar hasta el -0,25% la tasa de depósito. Es decir, los bancos tendrán que pagar por depositar su dinero en la autoridad monetaria. Un recorte de tipos récord desde el nacimiento de esta institución. Las nuevas tasas de intervención se aplicarán oficialmente a partir de mañana.

La tasa de interés de los depósitos es "negativa". En cierto sentido, esta medida consiste en "crear una máquina de dinero para los bancos", según Roger Josefsson de Danske Markets. Se trata de un nuevo intento por reactivar el mercado interbancario, congelado desde el estallido de la crisis subprimeen 2007, ya que un tipo negativo desincentiva que los bancos suecos acudan al banco central para guardar sus depósitos, obligándoles a prestarse dinero entre ellos (mercado interbancario).

Esta decisión de aplicar tipos de interés negativos en los depósitos que realizan las entidades financieras en el Banco Central supone que los bancos deben pagar a la autoridad monetaria, en lugar de remunerarlos, como es la práctica habitual. Estos depósitos son a un día y sirven para ajustar la tesorería de las entidades a muy corto plazo.

Fuentes del sector financiero explicaron a LD que esta decisión está causada por dos factores. En primer lugar, por la necesidad de que este tipo de facilidad de depósito se sitúe por debajo del tipo de interés de referencia y, por otro, por el objetivo de reactivar el mercado interbancario.

Pero, ¿cómo se puede reactivar el mercado interbancario obligando a los bancos a pagar por depositar su dinero en el Banco Central? La respuesta es sencilla: las entidades se ven obligadas a realizar los depósitos en otros bancos, lo que refuerza el capital de éstos y les permite afrontar con más garantía la crisis financiera.

Si esta recapitalización es importante, entonces los bancos dispondrán de fondos para reactivar el mercado crediticio. Este es el principal objetivo del Gobierno de Suecia, según admite el director general del Tesoro, Bo Lundgren, quien advierte que "no hay motivos políticos" para rescatar ningún banco, pero que "hay que salvar el crédito".

Lundgren hizo estas declaraciones en los cursos del Campus FAES que se celebraron la semana pasada en Navacerrada (Madrid). Un acto en el que defendió que sean los accionistas de las entidades financieras quienes asuman la responsabilidad de la gestión, en lugar de extender la factura del rescate a todos lo contribuyentes. En esta línea, sí hay alternativas a la inyección de dinero público a los bancos.

Nuevas medidas "no convencionales"

La decisión de rebajar el tipo de facilidad de depósitos también es una de las herramientas "no convencionales" del Banco Central Europeo (BCE) para aumentar los fondos de las entidades financieras. Precisamente, el organismo redujo la tradicional brecha de 100 puntos básicos que separan a estos tipos de los de referencia en 2008, lo que generó una afluencia masiva de fondos de las entidades financieras al Banco Central.

De hecho, las grandes inyecciones de liquidez del BCE regresan nuevamente al banco central en forma de depósitos, ya que los bancos siguen sin fiarse unos de otros y la autoridad monetaria europea les ofrece una remuneración del 0,25%.

Este efecto era justo el contrario del que buscaba el BCE, pero era previsible. Los bancos prefieren depositar sus fondos en lar arcas del Banco Central. Para que el dinero fluya en el interbancario el organismo ha reducido la diferencia entre ambos tipos a 75 puntos básicos, para dejar la remuneración de los depósitos a un día en el 0,25%.

La crisis económica golpea Suecia

Según el Riskbank, la economía sueca se contraerá un 5,4% en 2009 y crecerá un 1,4% en 2010. La crisis ha golpeado bruscamente las exportaciones del país. Además, su sistema financiero está muy tocado debido a su exposición a los países del Este de Europa. Suecia, que mantiene su propia moneda, vive pues una situación complicada.

Como resultado, el banco central sueco no sólo penalizará los depósitos de las entidades con el fin de reactivar el interbancario sino que, al mismo tiempo, en una operación muy similar a la aprobada recientemente por el BCE, ofrecerá a las entidades nacionales 100.000 millones de coronas suecas a un tipo de interés fijo a largo plazo (12 meses). La autoridad espera que ambas medidas contribuyan a reducir los costes de financiación a los bancos y los tipos de interés a hogares y empresas.

Así pues, tipos en mínimos históricos (0,25%), préstamos a largo y tasas de depósito negativas, convierten a Suecia en el país con la política monetaria "más agresiva" hasta el momento, según señala Edward Harrison, analista de RGE Monitor.

"Evidentemente, los suecos se encuentran en una espiral deflacionaria", y su banca está descapitalizada por la crisis de los países bálticos. Su banco central está imprimiendo dinero y obliga a los bancos a prestarse entre ellos, tratando de reactivar así el multiplicador bancario y, por lo tanto, la inflación. Algunos destacados economistas como Paul Krugman o Greg Mankiw ya recomendaron la necesidad de aplicar tipos negativos para crear inflación y animar, una vez más, al consumo.

Además, según las fuentes financieras consultadas por LD, Suecia está buscando devaluar su moneda para aumentar su competitividad exterior. "Es una forma salvaje de estimular el consumo interno y también de hundir la divisa. Tal vez busquen esto último también para incentivar las exportaciones, y por lo tanto, animar el comercio exterior y la inflación".

"Esto es, si ahorro, el dinero me cuesta; por lo tanto, el dinero ahorrado quema. Solución: gastarlo o meterlo en activos de rendimientos inciertos, como bolsa, fondos..." Suecia acaba de dar un paso más allá en su política monetaria.

Extraído de LD: Libertad Digital

martes, 3 de febrero de 2009

El paro sigue batiendo records

El número de desempleados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, al finalizar el mes de enero, se ha incrementado en 198.838 personas en relación con el mes anterior. En valores relativos, el aumento del paro es de un 6,35%. De esta forma el paro registrado se ha situado en 3.327.801. En enero de 2008 el desempleo subió en 132.378 parados respecto al mes anterior. Por otra parte, desde enero de 2008, el paro se ha incrementado en 1.065.876 personas (47,12%).
En términos desestacionalizados, el desempleo se ha situado en 3.178.415, lo que supone 98.727 parados más que el valor desestacionalizado del paro registrado en diciembre de 2008. Para realizar la estimación se han utilizado los mismos coeficientes que en la publicación técnica «Síntesis de Indicadores Económicos» del Ministerio de Economía y Hacienda. Por sectores económicos, el paro registrado presenta las siguientes variaciones respecto a diciembre: En Agricultura se incrementa en 5.538 (5,46%); en Industria sube en 31.276 (7,82%); en Construcción aumenta en 17.175 (2,91%); en Servicios se incrementa en 136.610 (7,69%). Por último, el colectivo Sin Empleo Anterior sube en 8.239 personas (3,16%).

jueves, 29 de enero de 2009

Descontento hacia el modelo, primeras consecuencias

Como podemos leer en los periodicos en el día de hoy comienzan las huelgas y manifestaciones ante la crisis que nos afecta a todos y cada uno de nosotros, según los primeros informes 7 de cada 10 franceses se adhieren a esta huelga para expresar su descontento.

Ante la imposibilidad de los gobiernos de capear la crisis y tomando medidas antipopulares de ayuda a los más poderosos, la sombra del paro y la recesión en toda Europa y los países desarrollados hace presagiar muestras de descontento en todos los miembros de la UE, probablemente no se tarde en imitar a los franceses en el resto de los países del mundo.

La huelga general en Francia causa problemas en los ferrocarriles y aeropuertos
- El País - 29.01.2009

Estados Unidos, los siete errores del capitalismo

Las cifras: 51 billones de dólares de deuda contra 14 billones de PBI: peor que en la Gran Depresión. Los gerentes: para los capos de las empresas, la ganancia de las stock options saltó de 3,5 millones en 1992 a 14,8 millones.

Estados Unidos, los siete errores del capitalismo

Exceso de deuda, préstamos (mutui), innovaciones financieras. (Il doppio) vía libre a los bancos de inversión

Martes 7 de octubre de 2008, mientras el gobierno británico anuncia ayudas extraordinarias por 50 mil millones de libras esterlinas a los bancos en caída libre en el London Stock Exchange (Bolsa londinense), desde Lisboa llega la noticia que el banco Best ofrece un interés especial del 8% sobre los depósitos a quien adivine el nombre del futuro presidente de los Estados Unidos. Parece una extravagancia pero, sin embargo, señala la espera de la única novedad capaz de proponer nuevos remedios a los siete excesos del capitalismo contemporáneo y, tal vez, de hacer cambiar la idea del principal economista del Financial Times, Martin Wolf, que escribe: “Estamos asistiendo a la desintegración del sistema financiero”.

La locomotora de la deuda

El exceso de deuda es el pecado global. Al 30 de junio de 2008, la deuda agregada de los Estados Unidos (familias, empresas y administración pública) supera los 51 billones de dólares frente a un producto bruto interno de 14 billones. The Economist agrega que la incidencia porcentual de la deuda agregada sobre el PBI norteamericano, ahora alrededor del 358%, se ha duplicado respecto de los años ‘50 y ‘60 e incluso es superior a la de la Gran Depresión. El secreto del crecimiento de la Corporate America (las corporaciones norteamericanas) es la deuda que financia, sobre todo, el consumo. ¿Qué había copiado de la Italia potable (da bere) de los años ‘80? Como hizo notar Marco Fortis en Foglio, los salvatajes a los cuales está obligado ahora el gobierno norteamericano se comen todas las ventajas que la economía norteamericana había mostrado en los últimos 4/5 años respecto de la europea. Y cuando el grano de arena de las subprime se ha introducido en el engranaje, el motor se paró. Italia creció menos, pero su deuda global está alrededor del doble de su PBI. Y es una provincia débil de Eurolandia. ¿Cuál es el sistema más sano?

La centralidad de las finanzas

Los mayores contribuyentes al crecimiento del endeudamiento han sido los préstamos (mutui) inmobiliarios y el sector financiero (Martin Wolf, “El plan de Paulson no es la verdadera solución a la crisis”, Financial Times, 23 de septiembre de 2008). La exposición de la finanza pasó del 21% del PBI en 1980 al 116% en 2007. Por otro lado, la finanza ha dado un impulso creciente a los beneficios. Entre 1946 y 1950, aportaba el 9,5% de las utilidades. En el 2002 llegó al 45% para reajustarse a un de todos modos rotundo 33% en el 2006, no tanto por su caída como por elcrecimiento de los otros sectores (Ronald Dore, “Financialization of the Global Economy”, próxima publicación). Cuando las tasas de interés son decrecientes, y en ciertos períodos hasta negativas si se depuran la inflación y los perdones fiscales, la deuda “cuesta” menos que el capital, al cual se le hubiera reconocido el rendimiento de los títulos del Estado más un premio por el riesgo. Conviene, entonces, recurrir lo más posible al dinero de los otros. Usando la deuda como palanca, se obtiene el doble efecto de aumentar a dismisura el rendimiento del capital propio empleado y de multiplicar la actividad. El descubrimiento, para decir la verdad, no es reciente. Ya en 1913, el futuro juez de la Corte Suprema, Louis Brandeis, lo hacía objeto de una crítica radical. Pero entonces como ahora, fue necesaria una Gran Crisis para entender que las deudas tienen un costo cierto mientras que al capital se le puede negar el dividendo, y que las deudas hechas para consumir haciendo el paso más largo que la pierna tienen una calidad inferior a los préstamos otorgados para trabajar y producir beneficios. En el primer caso, la insolvencia a la vuelta de la esquina. Pero por años y años se ha pensado que esto era un riesgo del pasado.

El mito de la innovación financiera

El primer CDO (Collateralized debt obligation, obligación de deuda colaterlizada) data de 1987. Desde entonces ha habido un florecimiento sin fin de innovaciones financieras que han hecho creer a sus inventores, matemáticos desprovistos de filosofía aunque a veces premiados con el Nobel, como Merton y Scholes, de haber encontrado la piedra filosofal del siglo XXI. Estos han estudiado complicados algoritmos en base a los cuales construir carteras inmunizadas, esto es expuestas a un riesgo conjunto inferior al de los títulos individuales que la componen. Los modelos matemáticos juegan con tres factores: la deiversificación de los títulos, la escasa correlación de riesgos relativos y la diversidad de los vencimientos, que consiste en articular en el tiempo los flujos de caja. Los innovadores han creido poder elevar así el rendimiento del capital invertido en estas estructuras sintéticas sin elevar en la misma proporción el riesgo. Los banqueros se han creídovolentieri. Los mayores bancos han reducido los negocios clásicos y se han atosigado de estos instrumentos. Confiando en algoritmos, no han, al mismo paso, robustecido el patrimonio. Al contrario. Pero los riesgos se pueden desplazar, no cancelar. Y por lo tanto regresan. A costa suya y sobre todo de otros, los banqueros pueden volver a meditar los estudios clásicos: el que desafía la ley divina peca de arrogancia (hybris) y se vuelve víctima del phronos zeon, de la ira de los dioses.

La exaltación del Roe

La fe en la ilimitada sostenibilidad de la deuda alimentó la espera de retornos siempre más altos sobre el capital invertido por los socios (Roe, return on equity, retorno por acción). En los últimos once años, las sociedades del S&P 500 Index (uno de los índices de la Bolsa de Wall Street) han distribuido a los accionistas, bajo la forma de dividendos y adquisición de acciones propias, unos 4,2 billones de dólares. Veintidos de las cincuenta principales sociedades han distribuido más que las utilidades y otras ocho entre el 90 y el 99% del mismo (William Lazonick, “The Quest of Shareholder Value”, septiembre 2008). Un auténtico saqueo de las empresas que, en muchos casos, había gozado de diversas formas de subsidio estatal. Una operación que ha debilitado la propensión a la inversión, como en el caso de la Exxon, y la propensión a la investigación y el desarrollo, como en el caso de Microsoft y de las empresas de alta tecnología, que han invertido en la reducción del capital, hasta endeudándose, múltiplos de cuanto han gastado en los trabajadores. Entre las cincuenta empresas que más se han distinguido en esta obra de autodestrucción se encuentran los cinco bancos de inversión de Wall Street, los dos primeros bancos comerciales de Estados Unidos y Fannie Mae (Freddie Mac está en el puesto 53º). En el período 2000/2007, estos ocho bancos gastaron 174 mil millones de dólares para reducir su propio capital. Podremos decir: un gigantesco insider trading legalizado la mayor parte de las veces para sostener el curso de las acciones en el período de ejercicio de las stock options por parte de los gerentes. Si no lo hubieran hecho, hoy los bancos de inversión estarían todavía operando.

El extremismo de la desregulación

Los excesos de los bancos de inversión han sido posibles porque el Congreso y el Senado abolieron en 1999, con el voto de los dos partidos, la ley Glass Steagall que vetaba, desde los años ‘30, la mezcla (commistione) entre la banca comercial y bancos de negocios e inversión. Y luego porque en el 2001, una vez obtenida la supervisión de la banca no comercial, la SEC (Comisión de Valores, que regula las bolsas en Estados Unidos), encabezada por el republicano Christopher Cox, concedió a los “cinco grandes” de Wall Street, el derecho a autoregular sus propios riesgos. El recurso al endeudamiento se hizo así cada vez más imponente: al principio se reclamaba un dólar de capital por cada 6/7 dólares de inversión; más tarde, el mismo dólar bastaba para 30/40. La autoregulación también ha permitido a los bancos tener fuera de sus balances entidades de su propiedad, promovidas y financiadas con la finalidad de comprar títulos diversamente innovadores en el presupuesto de que era de su interés analizar la seriedad del acreedor. Estas decisiones no son errores, sino decisiones políticas exaltadas como signo de modernidad de multitudes de economistas que no se plantean el problema del conflicto de intereses implícitos en la acumulación de mestieri. Regular después de haber desregulado no es fácil, especialmente si lo hacen las mismas personas.

El corto plazo

La desregulación para favorecer la incesante negociación de los títulos ha siempre focalizado más la gestión de las empresas en el corto plazo. Se ha acuñado incluso un neologismo anglizante: shortermismo. Naturalmente, todos los más altos gerentes niegan ser cortoplacistas: la cosa parece mezquina y poco clarividente. Pero con los balances trimestrales, sobre la base de los cuales, en Wall Street se pagan los dividendos y se reconsideran los “fundamentos” del título y con los principios contables basados sobre el fair value y el mark to market (el valor al cual se puede comprar-vender un bien y la cotización corriente), los desarrollos a corto plazo condicionan como nunca antes en el pasado. Y ya que es claro su efecto pro cíclico, los gerentes están incentivados a hacer cuanto todo lo que pueda hacer subir mañana la acción a la cual está ligada su propia remuneración. En 1864, el banquero Rothschild discutía con el ministro Minghetti acerca de las desastrosas finanzas del Reino de Italia teniendo como horizonte los años. Sus epígonos norteamericanos tienen por horizonte los días y hablan con sus similares, vía computadora, 24 horas sobre 24. A los primeros, les servía saber de economía, pero también de política y cultura. A los segundos les bastan los modelos matemáticos. La profesión de banquero se ha empobrecido. Pero el banquero se ha vuelto más rico. Y con ellos todo el rango de los cabeza de empresa.

La desigualdad

Ligar de una manera mecánica y creciente las remuneraciones de los altos gerentes al rendimiento del capital acrecentó la desigualdad. Entre los jefes de las empresas del S&P 500 Index, la ganancia de los stock options saltó de un promedio per cápita de 3,5 millones de dólares en 1992 a un pico de 14,8 millones en 2000, para ubicarse por encima de los 8,7 millones en el 2003. En la iluninada IBM, los guadagni de stock options de los cinco mayores genentes han sido, en promedio, 689 veces las del empleado promedio. Más en general, la relación entre la remuneración media de los administradores delegados de las mayores empresas norteamericanas y la de sus empleados ha volado de las 42 veces de 1980 a las 107 veces en 1990 al récord de 525 veces en 2000 para descender a 364 veces en 2006. Detrás de la dureza con la cual los miembros del Congreso interrogaban al banquero Dick Fuld de la Lehman Brothers está la conciencia de que este juego ya no es aceptable para el ciudadano norteamericano medio cuya riqueza neta, ya menor que la del ciudadano medio italiano, se está evaporando en buena parte ligada como está a la Bolsa. Pero es inútil pedir a los que han producido la bancarrota, como también se está haciendo, cuales deberían ser las reglas para remediarla. Deberá decirlo el próximo presidente de los Estados Unidos.

Massimo Mucchetti


Extraido de http://www.apiavirtual.com

miércoles, 28 de enero de 2009

El Interés

Síntoma de una economía disfuncional: el interés

El interés tiene una característica fatal: ya que las ganancias por interés a su vez cobran interés, una fortuna de dinero crece exponencialmente. Es decir, las ganancias se aumentan cada vez más hasta infinito. En un mundo finito, sin embargo, todo crecimiento cuantitativo sin límite debe fracasar - un sistema de interés se derrumbará. En cambio, crecimiento cuantitativo limitado puede dar lugar a un crecimiento cualitativo sin límite.
Consecuencias para los individuos

El interés lo pagamos todos. En todo producto y servicio en el mercado, una parte del precio es el interés que pagan las empresas productoras. La parte depende del capital monetario necesitado en la producción, pero por promedio es un 30-40%. Sube hasta un 70-80% en casas y pisos, es decir el precio real de su casa sólo es una quinta parte de lo que paga.
Esto significa que las ganancias del interés no caen del cielo, sino vienen del trabajo de otros. Hoy día los trabajadores ya trabajan dos días de la semana sólo para soportar los recipientes del interés. Puesto que sólo unos pocos reciben más interés en sus ahorros que gastan en el consumo, la concentración de riqueza se vuelve cada vez más extrema.

... para las empresas

El interés es la primera competencia de toda inversión. Si la rentabilidad de una inversión es menor que la tasa de interés - pero todavía gana el dinero invertido y más -, la inversión no se hace. Por tanto, el número de los parados está directamente relacionada con la tasa de interés. Y una inversión en, por ejemplo, energía solar con una rentabilidad de 2% no se realiza mientras que con interés se puede cobrar 6%.

Además, una empresa tiene que pagar interés no sólo en sus deudas, sino también en los fondos propios, el dinero que han invertido sus socios. Si no puede hacerlo - ni siquiera en medio o largo plazo - los inversores sacan su dinero y lo ponen en el banco, para cobrar interés ahí. Por eso, toda empresa debe satisfacer primero las exigencias del capital, los trabajadores tienen que compartir entre sí lo que sobre.

Consecuencias para el estado

El estado mismo, emisor de la moneda, no sólo tiene que satisfacer las crecientes exigencias de los que abusan para enriquecerse - pagando una gran parte de sus ingresos en interés a los más ricos. Además, debe procurar un crecimiento ininterrumpido de la economía, para no empeorar la situación de los trabajadores. En los países "desarrollados" la mayor parte de las inversiones ya sirve sólo para agrandar la economía, las consecuencias sociales y ecológicas no importan.El estado incluso tiene que procurar una tasa de interés alta: si el interés es bajo, hay poca oferta de crédito porque es más cómodo retener el dinero. La disminuición de oferta de crédito consigue que el interés suba otra vez. Por tanto, nunca puede bajar de un 4-6%.

Mientras eso, sin embargo, existe el peligro de una deflación por falta de dinero. Ya que el estado debe evitarla, o puede crear inflación o aumentar la demanda de crédito, es decir endeudarse. Por ejemplo, construyendo centrales nucleares, comprando armamento u otras tonterías que "queman" mucho dinero. Así, la tasa de interés siempre sigue en un nivel alto, con todas las consecuencias descritas y más

El creciente endeudamiento del estado es, por tanto, muy necesario mientras crezcan las haberes sin límite. La quiebra del estado - cada estado - es inevitable

... para los países en vías de desarrollo

Estos países, "endeudados" al Primer Mundo, son poco más que una fuente de recursos naturales y alimentos baratos. Ya que tienen que pagar más que 500 mil millones dolares el año a los ricos de otros países (triple de lo que reciben en "ayuda al desarrollo"), tienen que conseguir divisas de cualquiera manera. Por tanto, venden su propia base de sustento.

Cada año, los países del Tercer y Cuarto Mundo tienen que endeudarse más, sólo para pagar el interés de las deudas exigidas, ni hablar de amortización.

Una espiral monetaria diabólica.

En resumen: el dinero nunca está dónde se lo necesita para el comercio y se concentra dónde ya hay superfluencia: hay mucho trabajo que hacer, pero no hay dinero para pagarlo. Hay superfluencia de todo, pero la gente pasa hambre por falta de dinero. El dinero ha dejado ser un facilitador del comercio y se ha convertido en una barrera.

Extraido de http://www.dineroneutral.org/